Por Martin Sassone En : Malbec&Blues
La Escuela de Blues cumplió 14 años y el jueves lo celebró a lo grande, con un festival en La Trastienda que contó con la participación de Gabriel Grätzer, Easy Babies, Nasta Súper y algunos amigos invitados. El viernes se produjo otro acontecimiento: Marcos Lenn y Ximena Monzón, cada uno con su banda, hicieron su primer teatro. Ambos eventos reflejaron que el blues local está en franco crecimiento y que sus músicos, lejos de amilanarse, van para adelante con talento, esfuerzo y dedicación.

Gabriel Grätzer abrió la noche del jueves, aunque esta vez no lo hizo con los Big Tequilas, sino que estuvo acompañado por el Boulevard Gospel Singers, un coro integrado por una docena de almas, más la rítmica de Florencia Rodríguez (bajo), Rodrigo Benbassat (batería) y Joaquín Lascano (teclados). El show estuvo marcado por una fuerte impronta gospel, con temas como Down by the Riverside, Harbor of love y Swing low sweet chariot, más un par de temas de la gran Sister Rosetta Tharpe, que entonaron las solistas An Díaz y Greta Kohan. Pero la apertura, Why I’m treated this way, de los Staple Singers, tuvo el groove típico del southern soul y para el final, Grätzer se quedó solo y nos llevó a las aguas turbias del Mississippi con su clásico Highway 49.
El segundo turno fue para los Easy Babies Mauro Diana y Roberto Porzio, junto a Federico Verteramo y Homero Tolosa. Abrieron con el Truco del olvido y en poco más de 45 minutos volcaron sus blues en español y lograron hacer bailar a un nutrido grupo de chicos. En Conseguite otra mujer subió a cantar Guido Venegoni y luego invitaron a escena a Adrián Jiménez, quien sopló su armónica en un par de temas del próximo disco de los Easy Babies. Siguieron con Abusando de mi suerte, Qué comentario te llegó, con un solo picante de Fede Verteramo, y Estamos haciendo las cosas bien. Todo el show fue enérgico y los músicos generaron un vínculo de ida y vuelta muy interesante con el público.

Luego apareció Nasta Súper. Rafa Nasta hizo lo que mejor sabe: lucirse con solos muy elaborados, en los que el blues es el medio visible pero que tiene complementos jazzeros y funkys. Como siempre, estuvieron Gabriel Cabiaglia, Mauro Ceriello y Walter Galeazzi, más el aporte eólico de los Fisu Horns. La selección de temas fue 100% Nasta Súper V Power: Tiempo perdido, Enemigo mío, Poco tiempo, La flor más dura, Vago, El Codicioso y El juego. Para el último tema, Nasta invitó a los otros directores de la Escuela de Blues, Grätzer y Diana (el restante es Gaby Cabiaglia), y juntos interpretaron Every day I have the blues. Fue el final ideal para una gran noche de blues, en un lugar que ya se convirtió en una especie de templo para el género.